Imagen de Bandera Europea con Robert Schuman

El origen de la Unión Europea y como Schuman lo cambió todo

Últimamente en los periódicos no dejan de surgir noticias sobre la aparición de nuevos partidos euroescépticos cuyo único objetivo parece ser la búsqueda del fin de la Unión Europea.

Ante esto, y como europeísta convencido que soy, no paro de preguntarme si la gente que les apoya ven más allá de las palabras cortoplacistas y rompedoras de estos líderes políticos y si son conscientes del papel tan crucial que la Unión Europea tuvo y sigue teniendo en el desarrollo, progreso y cohesión de los estados europeos.

Por eso, esta vez he decidido remontarme a los orígenes de la unión, no solo para analizar lo que se considera el momento de su nacimiento, sino para intentar mostrar cuáles son las razones que hicieron que Europa se embarcara en uno de los proyectos más ambiciosos y complicados que se han llevado a cabo a lo largo de la historia de la humanidad.

A lo largo del SXX, Europa vivió uno de los periodos más sangrientos y sádicos que se han vivido jamás en la historia de la humanidad. La I y la II Guerra Mundial se cobraron la vida de lo que se estima fueron más de 80 millones de personas y desolaron por completo tanto la infraestructura de las ciudades que se vieron implicadas como la moral de sus ciudadanos.

Imagen de un soldado de la I Guerra Mundial

El odio, el rencor y las grandes diferencias culturales y sociales existentes en la época, llevaron a los europeos a tener que afrontar el terror de la guerra no una, sino dos veces en un periodo de menos de 50 años.

Por esa razón y con todo lo vivido, los líderes de los países europeos se vieron en la necesidad de encontrar una manera de evitar el desarrollo de acontecimientos que pudieran acabar desembocando en una III Guerra Mundial.

Con este objetivo en mente, se dieron cuenta de que la mejor manera de lograrlo sería a través de la búsqueda de objetivos comunes que implicaran sobre todo a los países precursores de ambas guerras, es decir, Francia y Alemania.

Para ello, los líderes de los diferentes países ordenaron a sus ministros de exteriores que buscaran la manera de conseguir alcanzar algún acuerdo que estableciera lazos fuertes y duraderos entre ambos países. Y dado que por aquel entonces la industria del carbón y el acero no solo eran una de las más importantes, sino que ambas eran cruciales en el desarrollo de la industria armamentística, se decidió que sobre esos sectores recaería el peso de todo el proyecto.

Finalmente, tras largas y difíciles negociaciones, Robert Schuman, en mayo de 1950, pronunció un discurso que más tarde acabaría conociéndose como el origen de la Unión Europea.

Imagen de un retrato de Robert Shuman

 

La declaración de Robert Schuman

Schuman, considerado uno de los “padres de la Unión Europea”, fue un ministro francés de asuntos exteriores cuyo mandato se extendió desde 1948 hasta 1952. Y durante este periodo trabajó como representante francés en las principales negociaciones de los tratados que pusieron en marcha toda la maquinaria europea.

Finalmente, el 9 de mayo de 1950, Schuman realizó una declaración en la que expone de forma clara y concisa las bases para la creación de una agrupación de estados europeos, empezando por Francia y Alemania, con el fin de evitar otro conflicto armado que vuelva a asolara sus países aún en reconstrucción.

En ella, se propone la puesta en común de las producciones básicas de ambos bienes y la creación de una alta autoridad común e independiente que regule y dirija todo el sistema. Siendo a la vez un intermediario en las negociaciones pertinentes, siempre de manera imparcial y buscando el bien común.

Esta puesta en común de producciones, se concreta a través de varios factores. El primero de ellos pasaría por el establecimiento de unos objetivos como pueden ser entre otros, la mejora de la producción y la calidad de la misma o la equiparación y mejora de las condiciones en las que trabajan y viven los trabajadores de ambas industrias.

Pero en la declaración no solo se centró en la producción, sino que estableció diferentes planes, mecanismos y actuaciones que permitirían lograr los objetivos marcados. Siendo una de las principales bazas, la eliminación de las barreras arancelarias entre Francia y Alemania, debido al lastre que suponían en el comercio de estos productos entre ambos países.

De igual manera, establece que la mejor manera de lograr estos objetivos es a través de la creación de una Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), que estuviera formada por Francia y Alemania y a la que se pudieran ir sumando diferentes países, siempre que estos, busquen alcanzar el desarrollo de intereses comunes por encima de los individuales.

Por último, dado que es necesario llevar a cabo una amplia negociación para que se produzcan tanto estos acuerdos como los que pudieran surgir en el futuro para otras cuestiones, Schuman incluye en su declaración el nombramiento de un árbitro, designado de común acuerdo, que sirva como intermediario en las negociaciones, guiándolas en la dirección adecuada para llevarlas a buen puerto.

Imagen de la firma de la declaración de Schuman

 

La Unión Europea como unión de naciones

Como se puede observar, Schuman a través de esta declaración, no solo sentó las bases para la creación de lo que hoy en día conocemos como Unión Europea, sino que, a través de la negociación y el entendimiento de naciones históricamente hostiles, buscó establecer objetivos comunes que permitieran evitar futuros enfrentamientos, marcando una línea de tendencia que ha contribuido a llevar a Europa a un periodo de más de 70 años de paz ininterrumpida.

Por esta razón, considero que la Unión Europea es un nexo de unión entre países. Un mecanismo no solo de crecimiento económico y diversificación cultural sino de mantenimiento de la paz, gracias al cual se ha conseguido unir a través del diálogo, entendimiento y la negociación a países cuyas grandes diferencias habían llevado a Europa a vivir no una, sino dos Guerras Mundiales.

La diversidad tanto social como cultural y de pensamiento es una de las bases sobre las que se establece la Unión Europea, pero a pesar de todo, da la sensación de que la gente ha olvidado cuales fueron las razones que propiciaron la creación de la unión, y lo cierto es que no logro entender como han llegado a proliferar tantas agrupaciones políticas cuyo máximo objetivo es destruir todo lo que con tanto esfuerzo se ha logrado construir.

Y aunque soy consciente de que aún existen muchos retos por delante, creo que es importante conocer cuáles son los orígenes y el fin último de este logro. Debiendo reconocer que, aunque no es un mecanismo perfecto y que tiene asperezas que hay que limar, la unión ha sido uno de las mayores hazañas de cohesión económica y social que se ha conseguido en la historia.

Pero no solo eso, sino que, bajo mi punto de vista, en un mundo cada vez más globalizado, en el que levantando un teléfono puedes hablar con alguien a miles de kilómetros de distancia o cogiendo un avión puedes posicionarte en la otra punta del mundo en cuestión de horas, la existencia de pequeños países con sus fronteras e intereses “microeconómicos” generan una ineficiencia propia de otras épocas en las que la comunicación y la información no era tan instantánea y precisa como en nuestros días.

Las pequeñas fronteras están empezando a dejar de tener cabida y mi opinión es que la facilidad de transporte tanto de mercancías como de personas e incluso de capitales acabarán dando paso a un mundo más pequeño con grandes estados y pocas fronteras en el que la Unión Europea puede tener un peso relevante. Pero esto, ya es otro tema…

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